Laura tenía razón, yo podía caer de nuevo en cualquier momento, mi seguridad se íba a la mierda y despertaría de mi mundo
de fantasías donde venís a casa a buscarme, y me decís que me amás.
Ella dice que soy una montaña rusa de emociones y que no me conviene dejarme llevar.
Laura es mi psicóloga y la tiene re clara.
Yo no quería tener que darle la razón, hacía una semana que no me dolían tus puñales en el pecho, trataba de no pensarlos,
pero estallé cuando desperté y estaba lloviendo, moría por meterme en tu cama, dormir con vos y sentir tu respiración
en mi cuello, tus manos en mi cintura y que seas lo primero que mis ojos contemplan al despertar.
El Dr Guillermo me preguntó si seguía viendo imágenes de repente, flashes, y yo le dije que si, y que no quería que se
vayan, porque es como viajar en el tiempo en cuestión de segundos.
Vos me preguntas cómo estoy y mil palabras se me cruzan en la mente.
No estoy bien,
ni estoy mal.
Estoy en adaptación.